El recibo, listo para imprimir.
Recibos de pago con la cantidad con letra, listos para imprimir o mandar en PDF.
El recibo de pago se sigue haciendo a mano o en una plantilla de Word que cada quien deforma un poco. El problema no es el diseño: es la cantidad con letra, que se escribe mal, y el archivo que nadie vuelve a encontrar. Aquí se capturan nombre, fecha y monto, la cantidad con letra sale sola, y el recibo queda guardado con su historial.
Capturas reales, no maquetas. Toca cualquiera para verla en grande; se recorre con las flechas y se cierra con Esc.





Convierte el monto a texto en español de México, con la forma que se usa de verdad: “VEINTIOCHO MIL TREINTA Y CINCO PESOS 80/100 M.N.”. Funciona con pesos, dólares y euros, y la fecha se pone sola con el día de captura.
Veinte plantillas sobre cinco cuerpos —clásico, moderno, minimal, ticket y elegante— y un editor para duplicar cualquiera y hacerla tuya: colores, tipografía, borde y qué elementos salen.
El recibo se dibuja a 612 × 396 puntos, media carta horizontal, y sale como PDF vectorial —no como foto— para que el texto se vea nítido a cualquier tamaño. También se exporta en imagen a 3x o se manda directo a la impresora.
Cada recibo emitido queda guardado y sincronizado, así que se puede volver a imprimir o buscar meses después sin depender del teléfono donde se hizo.
Se firma con el dedo o el Apple Pencil sobre la pantalla y la firma queda en el recibo.
El candado lo aplica el servidor, no la app: dice en qué aparato está activa la licencia y permite cambiarla, con un cambio cada 24 horas. Desinstalar y reinstalar no la burla.
Sin pagar queda la plantilla básica y sin historial. Con suscripción entra todo: las 20 plantillas, las que tú crees, el historial y la nube.
No hace falta cuenta nueva ni instalar nada: entras con el mismo correo y la misma contraseña de la app, y ves tu información en la pantalla grande. Sirve para revisar, mostrarle algo a alguien o imprimir sin andar pasando capturas del teléfono.
El correo y la contraseña que ya usas. Si no la recuerdas, desde ahí mismo se manda el correo para restablecerla.
Mis recibos, mis diseños, mi licencia, mis dispositivos…
La sesión vive solo en esa pestaña y se borra al cerrarla. Si entraste desde una computadora prestada, no queda nada.
Desde la web se consulta; se captura en la app. Dos lugares escribiendo al mismo tiempo es como se descuadra la información y se pierden cambios — preferimos que eso no pueda pasar.
Los permisos se aplican del lado del servidor, no de la página. Desde el navegador no se puede alcanzar información que no te corresponde, aunque alguien lo intente a mano.
La web es de solo lectura: los recibos se emiten desde la app.
Para quien entrega recibos todos los días y no quiere un sistema contable: talleres, escuelas, arrendadores, despachos y negocios de servicio.